LOS EJERCITOS DE DIOS

Esto es para todos aquellos que trabajan desde afuera, que sin estar dentro de una escuela espiritual, trabajan abnegadamente, siguiendo su propia luz interior. Para todos aquellos SOLDADOS que luchan por sembrar la LUZ en el mundo, a todos ellos también quiero dirigirme para decirles que no se encuentran solos. No importa si su camino los lleva por senderos aislados de las tibias aguas del conocimiento divino, no importa si la vida los ha rodeado de cadenas que impiden sus libres movimientos, recuerden: podrá amarrarse el cuerpo, podrán fijar cadenas a sus pies y a sus manos, pero su espíritu se lanzará al vuelo, en la inmensidad de los escenarios espirituales. Mientras el espíritu vuele en la infinita libertad, el hombre será capaz de seguir luchando por multiplicar la luz que le fue concedida para resguárdala.
Los ejércitos de Dios se encuentran diseminados en la superficie del mundo, muchos soldados viajan incógnitos dispuestos a reconocerse en sus obras, en sus palabras o en sus pensamientos. Miren a través de los ojos espirituales y vayan más allá de las palabras y encontrarán a esos soldados dispuestos a entregar sus vidas, si es necesario, con tal de que la voluntad divina se cumpla en la tierra.
A todos ustedes, que nacieron sin la Bendición de estar dentro de una escuela espiritual, que se sienten solitarios en medio de multitudes, que sienten que sus palabras no son escuchadas, sino por las piedras y las paredes; a ustedes les digo: NO ESTÁN SOLOS, búsquense, reconózcanse y únanse, porque la hora ha llegado en que las huestes divinas deban unirse para el cumplimiento de los designios divinos. Ustedes también están prestos a tomar decisiones importantes, su vida personal los ha llevado hasta la bifurcación de los caminos, las encrucijadas de la vida que se traducen en laberintos, deben ser ahora disueltas por la luz del espíritu que brilla internamente. Es la hora de la decisión, es el momento de la acción, el llamado es general, los tiempos se aproximan rápidamente y la humanidad debe despertar de ese sueño de indecisión.
Más allá del árbol de la vida se encuentra la corona de los iniciados, suban por las ramas cuidando de apoyar bien sus pies, no permanezcan mucho tiempo en alguna de ellas, porque el árbol se vendrá abajo; no se aparten del tronco, pues las ramas se hacen frágiles al llegar a sus puntas, alcancen la corona y volteen primero hacia el cielo, antes de tener que descender nuevamente a trabajar entre los hombres.
Estas son las palabras que dedico a algunos estudiosos de la Luz. Por ahora he dicho lo que tenía que decir, analícelo, háganlo llegar hasta su corazón y tomen lo que les corresponda.
Mis Bendiciones los acompañarán siempre.
Que así sea.
Maestro Hilarión
Comunicación Cósmica de México